¿Cuánto tiempo puedo usar una mascarilla quirúrgica?

Mascarilla quirurgica

Ésta es una pregunta que todos nos hemos hecho mucho últimamente. pero antes de en tratar de responder a la pregunta, vamos a definir exactamente qué es una mascarilla quirúrgica.

Las mascarillas quirúrgicas son un producto sanitario que debe cumplir con las especificaciones del Reglamento 2017/745 de productos sanitarios, disponible aquí, y también con la norma UNE-EN 14683:2019+AC, que define las condiciones de diseño y fabricación de las mascarillas quirúrgicas.   Las mascarillas quirúrgicas se clasifican en dos grupos en función de su eficacia de filtración bacteriana – BFE (tipos  I y II) y también en función de su respirabilidad. La respirabilidad de las mascarillas quirúrgicas es un parámetro que indica de comodidad de una mascarilla.  Mide la resistencia que ofrece el paso del aire a traves de los materiales de los que se compone.   El tipo II se subdivide, a su vez, en resistente a salpicaduras o no. Si la mascarilla es resistente a salpicaduras de fluidos biológicos debe aparecer la letra R en el etiquetado.

 

Tipos de mascarillas quirúrgicas.

  • Mascarilla BFE Tipo I:  Las mascarillas tipo I tienen una eficacia de filtración bacteriana al menos del 95%.  Su uso es recomendado para reducir el riesgo de propagación de infecciones o contagio a otras personas en situación de epidemia.  No están recomendadas para usarlas en entornos médicos.
  • Mascarilla BFE Tipo II:  Las mascarillas tipo II tienen una eficacia de filtración bacteriana de al menos el 98%.  Su uso está recomendado en entornos médicos, es decir, uso por profesionales sanitarios en situaciones de quirófano u hospitalarias.
  • Mascarilla BFE Tipo IIR: Características similares a la tipo II, pero además tienen resistencia a salpicaduras de fluidos biológicos.  La resistencia a salpicaduras de las mascarillas quirúrgicas se prueba según el método de ensayo descrito en la norma ISO 22609.  Deben resistir sin que penetre el líquido una fuerza ejercida sobre ellas igual a la presión sanguínea con la que saldría disparada la sangre en una posible incidencia médica.

Tiempo de uso recomendado.

Los fabricantes de mascarillas quirúrgicas de cualquiera de los tipos anteriores recomiendan no usarlas más de 4 horas.  Es decir, durante una jornada laboral deberían utilizarse dos mascarillas quirúrgicas.  Este tiempo de uso recomendado se basa en distintos estudios realizados que mostraron los siguientes problemas asociados a un uso continuado de las mascarillas quirúgicas:

  • Contaminación de la superficie externa de mascarilla con microorganismos patógenos en ambientes hospitalarios.  La presencia de virus como el de la gripe, virus respiratorio sincitial o adenovirus  en las mascarillas fue significativamente más alta en personal sanitario que la usó durante más de 6 horas que frente a los que no ( 14,1% frente al 1,2%).
  • Contaminación de la superfície interna de la mascarilla con microorganismos propios del usuario.  Hemos realizado un pequeño experimento en nuestro laboratorio que demuestra que la microbiota nasofaríngea y bucal pasa a la superfície interna de la mascarilla mediante los propios aerosoles respiratorios del usuario.

Placa Rodac Mascarilla nuevaPlaca Rodac mascarilla usada minutos

 

Experimento de uso de la mascarilla quirúrgica.

La primera imagen muestra una placa Rodac con agar microbiológico TSA Letheen que se puso en contacto con la superfície interna de una  mascarilla quirúrgica nueva.  Tras el tiempo de incubación adecuado, no crecían colonias bacterianas en la misma.  La segunda placa Rodac se corresponde a la misma misma mascarilla quirúrgica usada por un técnico de laboratorio durante 20 minutos.  En la placa aparecen más de 100 unidades formadoras de colonia (cada punto blanco se corresponde con una bacteria que había en la cara interna de la mascarilla, que ha «crecido» y formado una colonia con millones de bacterias, visible a simple vista).  Es lógico deducir que la carga microbiana de la mascarilla subirá al llevarla puesta 4 horas.

La mascarilla, además, crea una especie de cámara húmeda alrededor de la superfície de cubre, ya que retiene los aerosoles respiratorios impidiendo que éstos salgan al exterior.  Este ambiente de alta humedad, junto con la temperatura corporal propia del cuerpo humano, proporciona el hábitat perfecto para las bacterias propias de la piel de la cara, que pueden llegar a proliferar más de lo deseado provocando el ya famoso «maskacné».

  • Las mascarillas quirúrgicas se van humedeciendo a medida que respiramos, ya que el aire expirado es muy húmedo.  Cuando una mascarilla se humedece o se moja hay que sustituirla por una nueva lo antes posible.  El liquido hace que los posibles microorganismo patógenos de su superfície entren en contacto con el usuario.  Además, las mascarillas son principalmente de celulosa y la humedad podría hacer que fueran perdiendo resistencia física y, por tanto, sus propiedades.

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